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Filiberto Cueva: "La promoción cultural debe ser desde el barrio"

“(En Barrios Altos) probablemente nos estemos perdiendo al barrio del bicentenario. Probablemente nos estamos perdiendo al barrio que vio nacer al Perú. Ha sido la cuna de artes, cultura y ciencia”, reflexiona Filiberto, gestor cultural que nació en Amazonas.

Filiberto Cueva

(Perú21/ Jessica Vicente)

(Perú21/ Jessica Vicente)

Perú21

Mijail Palacios

Nació un día de fiesta. En Pururco, un pueblo de la provincia de Utcubamba que se aloja entre las montañas de Amazonas, los primeros días de octubre están consagrados a la celebración del santo patrono: San Francisco de Asís.

Pero Filiberto Cueva Yomona solo vivió cinco años en su tierra natal, de los que aún recuerda con emoción nadar en el río, jugar entre las ramas del café y comer plátano sin descanso. Su padre vendió 40 cabezas de ganado y la cosecha de café que tenía. Y envió a sus hijos en un viaje de cinco horas hacia Chiclayo. “A lo mejor mi padre tuvo algún enfrentamiento con alguien que le pidió cupo”, detalla a propósito de los años difíciles del terrorismo.

Se define como asmático, vegetariano frustrado y eterno caminante. Quizá por esto último se cambió 12 veces de casa. Amazonas, Chiclayo, Arequipa, Bogotá, Lima, Alaska y Valencia fueron algunos de esos destinos. “Me gusta ir conociendo gente, explorando lugares”, explica. Y así llegó a Barrios Altos, donde como gestor cultural ha creado FestiBarrio, que alista una nueva edición en junio, y adonde ha llevado las afamadas conferencias internacionales TEDx. “Mi vocación está definida: servir a los demás”, remarca. Y ahora Barrios Altos es su norte.

¿Por qué elegiste Barrios Altos?
Trabajé cuatro años en la Municipalidad de Lima. Dos compañeras y yo andábamos muchísimo por el Centro de Lima. Yo venía de paisajes verdes, agua, de conocer las historias de Walter Alva y de pronto encontrarme con este patrimonio fue un descubrimiento. Y en algún momento me invitaron a cruzar de la Av. Abancay hacia arriba, porque había que visitar escuelas. Y estábamos en Barrios Altos. De solo verlo, me encantó, era retroceder en el tiempo. Luego de muchas visitas, los vecinos hablaban de cierto desentendimiento por parte de algunas instituciones. Y uno dice: ¿cómo no se puede poner la mirada en un lugar como Barrios Altos, que es una joya a nivel histórico, patrimonial y cultural? Ya luego viajé a España a hacer una maestría en Gestión Cultural, y lo hice porque entendí que hacía falta la profesionalización para hacer este lugar más conocido y querido. Y me terminé graduando con un proyecto de revalorización de Barrios Altos a través del arte y la cultura. Debemos profesionalizar la gestión cultural.

¿Qué potencial tiene y que no valoramos?
Es un barrio con más de 500 años de historia. Probablemente nos estemos perdiendo al barrio del bicentenario. Probablemente nos estamos perdiendo al barrio que vio nacer al Perú o al barrio que existió antes que el Perú como república. Se anticipó a ciertos conceptos que hoy estamos viendo, como el de democracia, la llegada de ciertas comunidades extranjeras, ha sido la cuna de artes, cultura y ciencia.

¿Qué debe pasar para poner en valor todo ello?
Conocer lo que tenemos. Desde que llegué al Perú, he encontrado muchas personas interesadas en poder ser parte de proyectos como estos. A lo mejor, hay autoridades que te dicen ‘usemos los espacios públicos’, pero cuando vas a pedir la licencia para usar una plaza, la historia cambia un poquito.

¿Qué le dirías al alcalde de Lima?
Que visite Barrios Altos, que permita el uso de las plazas. Y Barrios Altos es quizá la zona con más plazas en Lima. Lo invitaría a celebrar el aniversario de Lima en Barrios Altos y al presidente a celebrar el bicentenario en Barrios Altos. Probablemente los impactos globales empiecen desde los espacios pequeños. La promoción cultural en el Perú debe ser desde los barrios.

Vida de barrio que, a veces, pareciera que se pierde.
Sin embargo, la fuerza de la cultura de nuestro país radica en el barrio, en el espacio de encuentro sencillo y común. No podemos pensar en desarrollo cultural sin la participación del vecino.

¿Qué se gana en el voluntariado?
La primera retribución quizá sea aportar al Perú. En el proceso de la voluntad, uno construye más allá de los protagonismos y aportando a procesos de desarrollo colectivo.

¿Haber estudiado en Fe y Alegría forjó ese espíritu voluntario?
Es un modelo de escuela bien planificado del jesuita José María Vélaz. Él pensó en un programa de enseñanza que esté fundamentado en la fe y la alegría. Donde acaba el cemento, hay un Fe y Alegría. Donde acaba el cemento, empieza la carencia, es donde el Estado no llega. Ahí, más que formar buenos estudiantes, se forman buenos ciudadanos, lo que el mundo necesita.

También estuviste en un ranking entre los cinco peruanos más amables.
Uno intenta ser amable siempre. Viví en Chiclayo 18 años y es la ciudad de la amistad. Pero no sé qué es ser amable. En todo caso, intento comunicarme con mis amigos frecuentemente, saludar y decir gracias.

Aunque muchas veces no se respetan las colas o los semáforos.
Ser amable creo que implica las palabras de oro que nos dicen siempre: hola, disculpa, por favor y gracias. Y hay que ser empáticos.

¿Dirías que tu historia es de éxito?
No me atrevo a decir eso.

Mira el camino seguido.
Que quizá se resume en dormir muy poco y beber mucho café.

¿Qué buscas?
Realizarme como persona, servir a mi país, aportar y crecer.

¿Estuvo bien haber dejado Utcubamba?
Cuando me preguntan de dónde soy, me cuesta responder. Digo Chiclayo, pero en realidad soy de Amazonas. Puede que en realidad sea de los dos. Viví en Amazonas hasta los cinco años y luego 18 años en Chiclayo.

¿Vuelves a tu tierra?
Sí, el año pasado estuve en el matrimonio de un primo. Los lugares preferidos de uno son donde está la gente que quiere. Y mis padres, con casi 45 años de casados, están allá.

AUTOFICHA:
- “Tengo 31 años, nací el 5 de octubre de 1987. Estudié Periodismo, hice una maestría en Gestión Cultural que aterriza en un proyecto de dinamización cultural para Barrios Altos, que responde a una investigación que realicé en cinco barrios en el mundo. Un barrio, desde lo pequeño, puede hacer cosas globales”.

- “El 1 de junio tenemos el FestiBarrio, que se inicia en Barrios Altos, pero que al mismo tiempo conecta con cuatro barrios del interior del Perú: Cusco, Chiclayo, Tacna e Iquitos. Será el mismo día. Y nos hemos aliado con un festival de barrio en España”.

- “Queremos hermanarnos con festivales de barrio en Alemania, Argentina y Colombia. Además, quizá en agosto haya otro TEDx Barrios Altos, donde hablaremos de las nuevas ideas, del futuro partiendo de un barrio que representa la historia. Es una oportunidad de ver el futuro desde un barrio patrimonial”.

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